Fijo mi mirada en lo que por un momento fuiste.
Te digo clara y directamente que sos una puta, una mujer desgraciada y una drogodependiente. Nunca pensé que mis halagos fueran a enamorarte más de mi.
Me enamoré de tu falta de vida, de tus odios y fobias. Rindo culto a tu mirada cansada, a tus manos maliciosas que saben regalar placer, sos mujer.
Nada pudo enamorarme más que tu apatía e indiferencia por lo lozano y fresco. Sabés que sos fábrica de vida y que tenés un don por crear y me encanta realmente que lo negués. Pudiendo crear te dedicás a destruir, Imposible encontrar forma más hermosa de gritar tu libertad. Verte inhala fiesta, destruir tu vida y las de tus satélites me quitó varios suspiros del corazón.
Me encanta que seas una maldita desgraciada, lo sabés y no podés disimular el placer que mi admiración te genera.
Si, si, si, me quedo corto adornando tu maldito ego. Porque como decís, nunca nadie está servido ni se tiene suficiente.
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