lunes, 31 de diciembre de 2012

Inocentes preguntitas con lógica respuesta.


Disfruto iniciar mis relatos con interrogantes, para tratar de desenmarañar toda la la mierda que tengo anudada en el tórax. Lo medité mucho, lo esperé y lo aguanté. Todo lo que mal inicia, mal termina, no podemos engañar multitudes fingiendo sonrisas nada más. 
Lo siento señorita, no puedo mentir, no puedo negarle que la quiero a mi lado, que quiero llenar mi nariz de su suave y tímido aroma. ¿Porqué no puedo decirle que no, aún sabiendo que solo juega conmigo? ¿Acaso seré muy débil ( o dependiente)? ¿Como puedo hacer para borrarle poco a poco su rastro en mi vida? ¿Sería viable dilapidar la billetera, llenar el coco de coca, darle trabajo al hígado con cantidades infames de alcohol, agarrar huevos y matarla de una buena puta vez? ¿Será todo esto una cagada del karma? ¿Son señales de mi demencia y desprecio por la vida y lo risueño? ¿Porqué después de estos encuentros usted se encuentra incólume, mientras yo le grito al cielo que me lleve en un arrebatamiento? 
Tantas interrogantes, tanta basura por sacar, tantas letras por vomitar. Señorita, creo que en este momento la mejor decisión que podemos tomar es volvernos a ignorar.

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