lunes, 31 de diciembre de 2012

Lamentablemente


Lamentablemente no soy hermanita de la caridad, no tengo un alma llena de felicidad, soy un desgraciado resentido.
Lamento no poder derrochar amor y ternura, lamento no ser ese hijo de puta feliz que todos los amantes de dios quieren ser.
Si, soy un maldito amargado, un desgraciado que odia recibir visitas, el infeliz que prefiera pasar tirado frente el televisor viendo futbol, harto de tanto humo de marihuana que ir a un maldito centro comercial.
Lo siento queridos amiguitos, no soy un pan de dios, soy un maldito marihuano, amante del vicio y hermanado íntimamente con la pereza y lujuria.  
Odio salir de mi cascarón, odio tener que poner una sonrisa tan falsa como billete de monopoly.
Lamento tener que decir esto, pero no puedo desearle alegría y felicidad a todos los pusilánimes que me rodean, al contrario, les deseo peste y desolación en sus alegres corazoncitos.

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