Pinchando corazones y besando dedos arrugados nota que su único, verdadero y eternamente solidaria compañía se la brinda únicamente la maldita soledad.
No se suplen amantes. Se suplen carencias y se llenan vacios con diferentes rostros. No se acostumbra ni se acomoda, simplemente nunca se deja de ser un miserable necesitado de soledades compartidas.