Y se quedó en blanco tras tan fastuoso y andrógino polvo que recordo las caricias frias y siempre oportunas de su amante (la necesidad). Saltando del puñetero catre decide que ya fue suficiente y quiere ser nómada del corazón.
Pinchando corazones y besando dedos arrugados nota que su único, verdadero y eternamente solidaria compañía se la brinda únicamente la maldita soledad.
No se suplen amantes. Se suplen carencias y se llenan vacios con diferentes rostros. No se acostumbra ni se acomoda, simplemente nunca se deja de ser un miserable necesitado de soledades compartidas.
Pinchando corazones y besando dedos arrugados nota que su único, verdadero y eternamente solidaria compañía se la brinda únicamente la maldita soledad.
No se suplen amantes. Se suplen carencias y se llenan vacios con diferentes rostros. No se acostumbra ni se acomoda, simplemente nunca se deja de ser un miserable necesitado de soledades compartidas.
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