lunes, 31 de diciembre de 2012
Quisiera.
Tratado de porquería.
Idiotas, autofelaciones y putillas coqueras.
Besitos en la frente.
Eventos macabros patrocinados por fantasmas que marcaron mi vida.
Las palabras sobran y debés entender que los besos más sinceros (te) los he dado en la frente, si, sos quien más de esos ha recibido, pero no te sintás especial porque trato de no recordarlo ya que soy una nómada del corazón.
Piedrita percudida. 24 de febrero de 2012.
Usted quiere. 19 de agosto de 2012.
Juega a ser una dama con este remedo de humano, pretende ser importante frente este incógnito desgraciado, quiere sobresalir ante este desadaptado, quiere, quiere, quiere…
Crónica conformista de un 21 de agosto de 2012
Disyuntivas.
Están los caballeritos de camino al lado izquierdo del cráneo, con cabellos engominados, pantalones planchados con quiebre al medio, zapatos lustrosos, ego infinito, amor por la pasividad y una infindad de cuestiones que realmente ignoro y dudo poder llegar a conocer.
En la otra esquina estamos los desaliñados, los boca sucia, los impresentables.
¿Querés estabilidad, felicidad y una familia de cinco (un par de hipotecas y una vida feliz al lado de un enclosetado)? Pues en ese caso ahí están ellos que son mayoría.
¿Querés momentos raros y aleatorios? Acá estoy tratando de vivir intensamente junto con los de mi clase.
Carta para mi primer amor.
jueves, 20 de diciembre de 2012
sesentones.
Haciendo un recorrido por los grandes éxitos de cuanto cantante depresivo de décadas pasadas podás imaginar, por los recuerdos de las viejas caseras, de las riñas juveniles y las movidas corruptas de su paso efímero por la política provinciana fueron perdiendo los pudores y se abrieron frente el joven intruso.
Pobres ancianos aciagos pensaba mientras musité comentarios de aprobación tan falsos como vos. Noté que la convivencia intergeneracional no sirve para unificar, no funciona para fraternizar, no funciona simplemente. Existen brechas tan grandes que ni el mismo amor por la decadencia pueden unificar.
Pensé que tal vez nuestras diferencias nos hacen similares por razón de la tristeza pero no, simplemente no, el diablo es diablo y punto pero el viejo es viejo y ese ya es un punto a su favor, su vejez, su falta de fuerza, su desgracia, su lógica pusilánime, su vicio añejo, su tristeza, su experiencia, simplemente su vejez.
Harto de escuchar tanta historia repetida me levanto y altero el orden natural de las cosas manoseando la rockola y regreso a mi lugar frente el más endeble de los tres tristes tigres ancianos y lo veo llorar y en ese momento entendí que me ya era uno de ellos pero no me transformé porque siempre he sido decadente y de corazón triste. Sus acompañantes lo tomaron de la mano y le recordaban que no fue un mal esposo para su muerta.
"No te ahueves vos, siempre fuiste buen esposo", "Tranquilo mano si todos tienen caseras, eso no te hace mal hombre", "Hay ya vas vos lastimándote, no sos el primero ni el último en tener hijos de patio", "Nombre vos ya dejá de mortficarte que tenés doce años con tu casera, llevátela a tu casa y se feliz con ella" Mientras los dos aleros vomitaban eseñanza de vida medtaba que hacer al respecto. Terminé mi vaso y no tuve más remedio que partirle la cara al viejo más triste de los tristes para que llore por su esposa fallecida, por sus malas decisiones y que al día siguiente se vea el hocico partido y que la cicatriz que le regalé le recuerde por siempre cuanto lloró ese día y acepte que si fue un hijo de la gran puta, que actúo mal y que de malos amigos y aduladores está empedrado el camino a la más severa depresión.
domingo, 10 de abril de 2011
Basuras
Y ahí estaban los siete hijos de puta, recibiendo el sol de frente. Caminando entre sonoras carcajadas, árboles, miedos, represiones y automóviles ochenteros se jactan de ser mierda libre, pero mierda al final de cuentas…
Ilusos jovenzuelos caminan cuidando sus pasos y esquivando las miradas, escondiendo sus ojos rojovidriosomariguaneados. La amarga sonrisa que proyectaban era el ingrediente perfecto para una delación, para una traición, para una burla al uniformado.
Miserable alegría la de los siete hijos de la gran puta, caminan y pululan, solo fuman marihuana y fantasean con damas blancas más amargas que su corazón. Hermosos marihuanos pobres en discernimiento pero millonarios de ilusión.
Comemierdas por naturaleza.
Soy humano, soy una mierda, una mierda social y comercial.
Quiero a quien me quiere, quiero a quien quiero querer. Alimentadores de ego me rodean (amigos, pareja, putas, etc) y me mantienen a flote.
La metralla de verdad apaga al más fuerte amor.
Nos embriagamos lamiendo heridas ajenas, esperando cuidados extraños para la propia llaga.
Y ahora que prefiero preocuparme por mis heridas, no queda nada (más que mi paranoia) de que aferrarme.
Nunca nadie fue, es o será especial, solo supo hacerse querer con las movidas indicadas en las tragedias adecuadas.
Quiero
La lluvia trae consigo las reminiscencias.
Quiero escabullirme de mi mismo, quiero sentir tus labios en mi espalda, tus dedos jugar con el gato y la flor.
Quiero embriagarme con el aroma de tus cabellos y con tus pendejadas. Quiero sentir tu amor, quiero volver a quererte estrellar la cabeza contra el cristal de tus ventanas.
Mientras.
Libras de culpa al por mayor, gritó un señor. Como cualquier fanático del drama, acepté su oferta sin chistar.
Con los labios manchados de otra, te vuelvo a recordar. Los dedos arrugados me recuerdan que no solo de perversión vive el joven. Afirmo de la misma forma que tampoco puedo vivir de amor, cariño y comprensión.
Despierto como autómata, hago lo que tengo que hacer, me revuelco con quien me tengo que revolcar, enamoro a quien tenga que enamorar, pero sigo recordando a quien no tengo que recordar.
Me jure no volverte a involucrar en mis letras, en mi mundo y mi pasión, mentí como lo he hecho muchas veces. Veo mis faltas y grito al mundo, que soy demasiado libre para estar con vos pero demasiado codependiente para estar conmigo por siempre. Mientras no encuentre tu reemplazo seguiré jugando a hijueputear.
sábado, 26 de febrero de 2011
Tus últimas letras I.
Siempre inicio con interrogantes, ya no. Hoy iniciamos con negativas masoquistas.
No tenés el monopolio de mi placer sexual (primer dardo envenenado).
Lacónico, no te busco para coger, no te busco para que me besés, no te busco por perversión, que ya todos sabemos que de eso careces (primer halago, supongo).
Te busco por esa cálida sonrisa que me recuerda que después de todo no soy “tan pura” mierda. Te busco por esos apretones de manos que reflejan amor, te busco por esos susurros que me animan ha no desmayar. Me voy como vine, por la puerta de atrás, me voy como vine, enredado en otras faldas y manchando todo a mi paso.
Que faltó algo acá y un poco allá, ya me la pela. Cierro los puños, tiembla la voz, caen las miradas, líquidos que van rodando.
Nunca quisimos lo mismo, nunca. Solo nos acompañamos, nos repartimos las tristezas, nos cargamos hombro a hombro cuando más nos necesitamos, ¿pero acaso eso no es lo que las demás putas llaman amor?
Mis ausencias al fin te cansaron, mis constantes desapariciones. Esos momentos donde te abandoné, si, esos momentos cuando me fuí de putas.
Hoy regreso buscando premio alguno que se que no recibiré. Aparezco como el paladín del corazón (de segunda mano). Me voy, me voy.
Gracias, supongo.