jueves, 20 de diciembre de 2012
sesentones.
Haciendo un recorrido por los grandes éxitos de cuanto cantante depresivo de décadas pasadas podás imaginar, por los recuerdos de las viejas caseras, de las riñas juveniles y las movidas corruptas de su paso efímero por la política provinciana fueron perdiendo los pudores y se abrieron frente el joven intruso.
Pobres ancianos aciagos pensaba mientras musité comentarios de aprobación tan falsos como vos. Noté que la convivencia intergeneracional no sirve para unificar, no funciona para fraternizar, no funciona simplemente. Existen brechas tan grandes que ni el mismo amor por la decadencia pueden unificar.
Pensé que tal vez nuestras diferencias nos hacen similares por razón de la tristeza pero no, simplemente no, el diablo es diablo y punto pero el viejo es viejo y ese ya es un punto a su favor, su vejez, su falta de fuerza, su desgracia, su lógica pusilánime, su vicio añejo, su tristeza, su experiencia, simplemente su vejez.
Harto de escuchar tanta historia repetida me levanto y altero el orden natural de las cosas manoseando la rockola y regreso a mi lugar frente el más endeble de los tres tristes tigres ancianos y lo veo llorar y en ese momento entendí que me ya era uno de ellos pero no me transformé porque siempre he sido decadente y de corazón triste. Sus acompañantes lo tomaron de la mano y le recordaban que no fue un mal esposo para su muerta.
"No te ahueves vos, siempre fuiste buen esposo", "Tranquilo mano si todos tienen caseras, eso no te hace mal hombre", "Hay ya vas vos lastimándote, no sos el primero ni el último en tener hijos de patio", "Nombre vos ya dejá de mortficarte que tenés doce años con tu casera, llevátela a tu casa y se feliz con ella" Mientras los dos aleros vomitaban eseñanza de vida medtaba que hacer al respecto. Terminé mi vaso y no tuve más remedio que partirle la cara al viejo más triste de los tristes para que llore por su esposa fallecida, por sus malas decisiones y que al día siguiente se vea el hocico partido y que la cicatriz que le regalé le recuerde por siempre cuanto lloró ese día y acepte que si fue un hijo de la gran puta, que actúo mal y que de malos amigos y aduladores está empedrado el camino a la más severa depresión.
domingo, 10 de abril de 2011
Basuras
Y ahí estaban los siete hijos de puta, recibiendo el sol de frente. Caminando entre sonoras carcajadas, árboles, miedos, represiones y automóviles ochenteros se jactan de ser mierda libre, pero mierda al final de cuentas…
Ilusos jovenzuelos caminan cuidando sus pasos y esquivando las miradas, escondiendo sus ojos rojovidriosomariguaneados. La amarga sonrisa que proyectaban era el ingrediente perfecto para una delación, para una traición, para una burla al uniformado.
Miserable alegría la de los siete hijos de la gran puta, caminan y pululan, solo fuman marihuana y fantasean con damas blancas más amargas que su corazón. Hermosos marihuanos pobres en discernimiento pero millonarios de ilusión.
Comemierdas por naturaleza.
Soy humano, soy una mierda, una mierda social y comercial.
Quiero a quien me quiere, quiero a quien quiero querer. Alimentadores de ego me rodean (amigos, pareja, putas, etc) y me mantienen a flote.
La metralla de verdad apaga al más fuerte amor.
Nos embriagamos lamiendo heridas ajenas, esperando cuidados extraños para la propia llaga.
Y ahora que prefiero preocuparme por mis heridas, no queda nada (más que mi paranoia) de que aferrarme.
Nunca nadie fue, es o será especial, solo supo hacerse querer con las movidas indicadas en las tragedias adecuadas.
Quiero
La lluvia trae consigo las reminiscencias.
Quiero escabullirme de mi mismo, quiero sentir tus labios en mi espalda, tus dedos jugar con el gato y la flor.
Quiero embriagarme con el aroma de tus cabellos y con tus pendejadas. Quiero sentir tu amor, quiero volver a quererte estrellar la cabeza contra el cristal de tus ventanas.
Mientras.
Libras de culpa al por mayor, gritó un señor. Como cualquier fanático del drama, acepté su oferta sin chistar.
Con los labios manchados de otra, te vuelvo a recordar. Los dedos arrugados me recuerdan que no solo de perversión vive el joven. Afirmo de la misma forma que tampoco puedo vivir de amor, cariño y comprensión.
Despierto como autómata, hago lo que tengo que hacer, me revuelco con quien me tengo que revolcar, enamoro a quien tenga que enamorar, pero sigo recordando a quien no tengo que recordar.
Me jure no volverte a involucrar en mis letras, en mi mundo y mi pasión, mentí como lo he hecho muchas veces. Veo mis faltas y grito al mundo, que soy demasiado libre para estar con vos pero demasiado codependiente para estar conmigo por siempre. Mientras no encuentre tu reemplazo seguiré jugando a hijueputear.
sábado, 26 de febrero de 2011
Tus últimas letras I.
Siempre inicio con interrogantes, ya no. Hoy iniciamos con negativas masoquistas.
No tenés el monopolio de mi placer sexual (primer dardo envenenado).
Lacónico, no te busco para coger, no te busco para que me besés, no te busco por perversión, que ya todos sabemos que de eso careces (primer halago, supongo).
Te busco por esa cálida sonrisa que me recuerda que después de todo no soy “tan pura” mierda. Te busco por esos apretones de manos que reflejan amor, te busco por esos susurros que me animan ha no desmayar. Me voy como vine, por la puerta de atrás, me voy como vine, enredado en otras faldas y manchando todo a mi paso.
Que faltó algo acá y un poco allá, ya me la pela. Cierro los puños, tiembla la voz, caen las miradas, líquidos que van rodando.
Nunca quisimos lo mismo, nunca. Solo nos acompañamos, nos repartimos las tristezas, nos cargamos hombro a hombro cuando más nos necesitamos, ¿pero acaso eso no es lo que las demás putas llaman amor?
Mis ausencias al fin te cansaron, mis constantes desapariciones. Esos momentos donde te abandoné, si, esos momentos cuando me fuí de putas.
Hoy regreso buscando premio alguno que se que no recibiré. Aparezco como el paladín del corazón (de segunda mano). Me voy, me voy.
Gracias, supongo.
jueves, 6 de enero de 2011
- Con que amor besaba a su mujer, como si fuera ajena.
- Quisiera ser el historiador de tus errores, el novelista de tus caídas.
- Sacaré una moral de mis vicios, una filosofía de mis errores, una religión de mis incertidumbres. Quisiera sacar, no se de donde, una fuerza sonriente para recibir a la muerte cuando tenga a bien venir.
- Como la amaba, pensé, provisionalmente, ahorcarla.
- Sus faltas de ortografía eran encantadoras. Signos radiográficos de su cabecita llena de pájaros.
- Cuanto más insoportable resultes, más te envidiarán.
- Portas un arma, eres un asesino en potencia. Derribas un árbol, y no te sientes asesino. Matas un animal, y te ufanas. La conciencia, pues, es una complaciente elasticidad.
Te recordé y te lamenté.
2010
Querido dos mil diez:
El motivo de la presente es manifestarte que te desempeñaste muy bien. Fuiste un muy buen año y por motivo que te estás muriendo te remito la presente.
Iniciaste como cualquier otro año de mierda y fuiste empeorando. Pasé el primer tercio de tu vida con ataques de paranoia y fuertes agresiones del Código Civil hacia mi persona. Fuiste un verdadero hijo de puta en ese entonces, pero, entiendo que tenías que marcar tu territorio. Me trajiste la peor semana santa de mi vida, el peor asueto. Sufrí lo mismo que jesucristo hace dos mil diez años. Pero, como no hay dos glorias juntas, tampoco hay miserias demasiado largas. El producto de mi desgracia fue una de las alegrías más vanas, plásticas, superficiales y alimentadora de ego que he tenido en mi vida. ¡GANÉ! fue lo que grite al salir del hijueputa cubículo. Tres juristas me hicieron la vida un infierno y me llevaron al cielo, todo en tres horas y media. Al final de ese momento épico de alegría, cuando me dicen que estoy capacitado para ser notario inició la etapa auto destructiva y deliciosa de la celebración. Nunca había hijueputeado tanto, nunca me había sentido tan hermosamente feliz, sin necesidad de drogas, alcohol o eros. Entregado completamente en los brazos de la pereza decido que ya es momento de dormir solo. Por eso y muchas cosas más que forman este todo, te digo que fuiste agridulcemente hermoso, como todo lo delicioso en esta vida. Espero que tu hermano menor me traiga otro examen técnico profesional, una tesis y una toga que me acredite finalmente como profesional en miseria y licenciado en ciencias fracasadas
Mala suerte y mujeres de escándalo.
lunes, 15 de noviembre de 2010
Lunes, inicio de semana.
domingo, 14 de noviembre de 2010
Chochosidades.
¿Pues, que te diré corazón?
Te diré verdades, puras mamarrachadas que se tu corazoncito entenderá y apreciará.
Prometo cosas que nunca cumplo o las “termino” a la mitad, regalo cariños más facilmente de lo que me gustaría pero el amor que guardo en el corazón no sale ni a putas.
Sueño con abrazos delicados, besos con dulce sabor, caricias que solo vos me sabés dar.
Me pierdo en puras chochosidades, en pura basura y pierdo el camino intencionalmente, al retomarlo siento que han pasado miles de años desde la última vez que te disfrute en mi habitación. Pero no todo es sexo, no todo es placer.
No se que extrañar. No se si extrañár tu neurosis y los miedos irracionales de mi hijueputez o extrañar la comprensión y esas ganas de amar que solo vos lográs sacar de mi recien estrenado corazón.
Extraño la niña que habla con voz rasposa, lo rosa de tus mejillas, tu ínfimo labio superior, tu inocencia en determinados temas que contrasta con la puta que sabés ser. Extraño todo eso y más. Extraño saber que sos infantil pero no tenés ni un pelo de pendeja. Daría cualquier cosa por volver a verte desnuda en mi habitación, sudada, segura de si misma y bien cogida como el dios en el que no creo manda.
Espero que esta dosis de verdad no te moleste y si te molesta que me recriminés después de besarme suave y tiernamente después de quitarme la ropa.
#soyunamierda.
miércoles, 27 de octubre de 2010
Sorrow.
Te regalo este cuento y te regalo mis miedos, mis inseguridades y silencios.
Prometí darte el cuento más hermoso que pudiera escribir pero mentí. Por eso te regalo esta porquería que es lo único que logró salir.
Espero lo podás entender y disfrutar leyendolo sobre mi hombro un día de esos en los que nos gustaba fornicar después de llorar.
#soyunamierda.
viernes, 22 de octubre de 2010
Ah esos hermosos ataques de paranoia.
Con ardor en los ojos reconozco que todos somos unos imbéciles. Malditos esclavos apestados. No actuamos conforme lo hablado, nos valemos de métodos de auto engaño para reflejar el yo que añoramos (y del cual distamos) ser.
Nos alimentamos de mentira, propia mentira. Esto representa un acto totalmente deleznable para si mismo. Creo que llego el momento en el cual debo decir que el auto engaño dejó de ser un arte y se convirtió en un enfermo estilo de vida.
Fuerte como la peor noticia. Dudo que exista mejor manera de enterarse de su miseria que por si mismo.
¡Ah, esos hermosos ataques de paranoia causados por la resaca del ego!