jueves, 6 de enero de 2011

Te recordé y te lamenté.

Con el rostro iluminado por una mísera e infima pantalla, saco memorias del armario de los recuerdos a medio sanar.

Leo insistentemente tus líneas, trato de encontrar mensajes inequivocos de nuestra codependencia.

Te recuerdo, te extraño y te lamento.

Imagínote desparramada en tu cama, con la mirada fijada en el techo blanco que nos vio revolcarnos con furia de adolecentes pueriles. Evoco tu aroma y tu voz ordenando que no vuelva a abandonar el lecho de amor que jugamos a construir y mantener.

No te quiero olvidar, pero en realidad te tengo que dejar de recordar. Tenemos media vida para hijueputear más corazones. Fue un verdadero gusto amarte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario