domingo, 26 de mayo de 2013

Lluvia y el dinosaurio.

Precipitación que emula lagrimeo celestial. Gotitas que furiosamente lubrican el corazón de la tierra.

Tierra con color de guatemalteco que absorbe con resignación lo que las nubes delirantes dejan caer.

Deliciosos aromas invernales que contrastan con las criaturas que emergen del fondo del fango;
Bichos que revocan, anulan y devoran las migajas con las que nosotros soñamos fundar un mejor refugio invernal.


Disfrutá, regocijate y sonreí porqué regresás a tu cálida casa construida con sangre color tierra.

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